El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y una de la que más adeptos tiene. Cada día millones de personas se despiertan con esta bebida que les aporta energía y les mantiene alerta y despiertos, además de darles multitud de beneficios a su cuerpo y su mente.
En Sueca Expres sabemos que el café es mejor tomarlo pausado, solo o en buena compañía, incluso convertir el hecho de tomar café en un acto social y en una manera de encontrarte con amigos. Pero no siempre puede ser así. Vivimos con prisas y no siempre disponemos del tiempo necesario para degustar con tranquilidad nuestra taza de café.
Por ello, desde hace ya un tiempo, el café también se puede servir para llevar. En algunos países como EEUU, el café se toma ‘americano’ con más agua y por tanto menos cafeína. Eso hace que se consuma mucho más café al día y el hecho de ir a un bar, un local o una cafetería a recogerlo para tomarlo en el trabajo, en un parque o donde queramos, es una rutina de lo más extendida y de lo más normal.
Esta rutina del ‘take away’ también se ha extendido a nuestro país y hoy en día coger un café para llevar y tomarlo mientras paseamos, trabajamos o vamos de compras es algo completamente normal. Pero ¿qué podemos hacer para que el café conserve todas sus propiedades si lo pedimos para llevar?
El secreto está en la manera de transportarlo. Hay varias opciones, pero lo mejor es que nos lo sirvan en un vaso de papel fuerte y que nos lo tapen con una tapa de plástico. De esta manera, el papel o cartón mantiene íntegro el calor y sobre todo el sabor y todas las propiedades de nuestra bebida. Esta moda del café para llevar se ha extendido tanto que se han inventado elementos como cintas protectoras para evitar que nos quememos los dedos a la hora de coger nuestro café caliente.
Esta es una opción, pero también hay otras. Los amantes del buen café prefieren llevarlo de casa, recién hecho y conservarlo en los típicos termos que, con el paso de los años han evolucionado mucho y se han convertido también en un objeto de culto para los más cafeteros. Los mejores son los de acero inoxidable, con tapa de rosca que aguantan el sabor, el calor y el aroma de nuestro café.
Puedes utilizar nuestras cápsulas caffitaly, hacerte un buen café con el aroma y el cuerpo que prefieras, añadirle los condimentos que más te gusten y después guardarlo en estos recipientes para tomarlo luego en el trabajo o en tu tiempo de descanso.
Si tomamos el café frío y acompañado de nata, toppings, frutos secos o cualquier otro condimento, lo más normal es que nos lo sirvan en un vaso de plástico, cerrado por arriba y con una pajita para que lo degustemos de manera cómoda y sencilla. Con estos cafés fríos ‘take away’ podemos hacer nuestra rutina diaria mientras degustamos una bebida de lo más deliciosa.
Desde hace ya un tiempo muchas cafeterías se han convertido en lugares con un encanto especial ya que tienen una decoración de lo más cuidada y presentan sus productos con muchísimo mimo. Se trata de lugares de culto para los amantes del buen café.
El café y los edulcorantes naturales
Para disfrutar de un exquisito café no sólo es importante elegir un buen grano, que esté bien tostado y además conseguir la molienda adecuada para el tipo de cafetera que vayamos a utilizar, sino que además para completar el círculo de placer cafetero es fundamental endulzar como toca nuestro café.
Ya sabemos que cada persona tiene un gusto particular, los hay que prefieren saborear el toque amargo del café y no lo endulzan con nada, pero por regla general endulzar el café nos ayuda a evitar ese primer amargor y disfrutar plenamente de sus aromas.
Podemos diferenciar dos tipos de edulcorantes, los artificiales y los de origen natural. Nosotros siguiendo nuestra filosofía de disfrutar de “el placer de lo saludable” nos decantamos siempre por lo natural.
Gracias a este maravilloso invento, los enamorados del café hemos podido disfrutar de deliciosas infusiones de café a lo largo de la historia.
Comenzaremos la magnífica y fructífera historia de la cafetera por el principio, los inicios de la cafetera en el mundo:
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.
La moda del café para llevar. ¿Cuál es la mejor manera de transportarlo?
El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y una de la que más adeptos tiene. Cada día millones de personas se despiertan con esta bebida que les aporta energía y les mantiene alerta y despiertos, además de darles multitud de beneficios a su cuerpo y su mente.
En Sueca Expres sabemos que el café es mejor tomarlo pausado, solo o en buena compañía, incluso convertir el hecho de tomar café en un acto social y en una manera de encontrarte con amigos. Pero no siempre puede ser así. Vivimos con prisas y no siempre disponemos del tiempo necesario para degustar con tranquilidad nuestra taza de café.
Por ello, desde hace ya un tiempo, el café también se puede servir para llevar. En algunos países como EEUU, el café se toma ‘americano’ con más agua y por tanto menos cafeína. Eso hace que se consuma mucho más café al día y el hecho de ir a un bar, un local o una cafetería a recogerlo para tomarlo en el trabajo, en un parque o donde queramos, es una rutina de lo más extendida y de lo más normal.
Esta rutina del ‘take away’ también se ha extendido a nuestro país y hoy en día coger un café para llevar y tomarlo mientras paseamos, trabajamos o vamos de compras es algo completamente normal. Pero ¿qué podemos hacer para que el café conserve todas sus propiedades si lo pedimos para llevar?
El secreto está en la manera de transportarlo. Hay varias opciones, pero lo mejor es que nos lo sirvan en un vaso de papel fuerte y que nos lo tapen con una tapa de plástico. De esta manera, el papel o cartón mantiene íntegro el calor y sobre todo el sabor y todas las propiedades de nuestra bebida. Esta moda del café para llevar se ha extendido tanto que se han inventado elementos como cintas protectoras para evitar que nos quememos los dedos a la hora de coger nuestro café caliente.
Esta es una opción, pero también hay otras. Los amantes del buen café prefieren llevarlo de casa, recién hecho y conservarlo en los típicos termos que, con el paso de los años han evolucionado mucho y se han convertido también en un objeto de culto para los más cafeteros. Los mejores son los de acero inoxidable, con tapa de rosca que aguantan el sabor, el calor y el aroma de nuestro café.
Puedes utilizar nuestras cápsulas caffitaly, hacerte un buen café con el aroma y el cuerpo que prefieras, añadirle los condimentos que más te gusten y después guardarlo en estos recipientes para tomarlo luego en el trabajo o en tu tiempo de descanso.
Si tomamos el café frío y acompañado de nata, toppings, frutos secos o cualquier otro condimento, lo más normal es que nos lo sirvan en un vaso de plástico, cerrado por arriba y con una pajita para que lo degustemos de manera cómoda y sencilla. Con estos cafés fríos ‘take away’ podemos hacer nuestra rutina diaria mientras degustamos una bebida de lo más deliciosa.
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Ya sabemos que cada persona tiene un gusto particular, los hay que prefieren saborear el toque amargo del café y no lo endulzan con nada, pero por regla general endulzar el café nos ayuda a evitar ese primer amargor y disfrutar plenamente de sus aromas.
Podemos diferenciar dos tipos de edulcorantes, los artificiales y los de origen natural. Nosotros siguiendo nuestra filosofía de disfrutar de “el placer de lo saludable” nos decantamos siempre por lo natural.
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Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.