El café es uno de los productos más consumidos en todo el mundo y no sólo se consume café de cultivo convencional sino que existe un cultivo de café llamado orgánico o café ecológico cuya producción y venta está despegando desde hace algunos años en todo el mundo.
Su creciente demanda se debe al momento social en el que vivimos, donde ha aumentado la preocupación por el respeto al medio ambiente y la ecología. Si como consumidores apostamos por el ahorro energético o las energías es evidente que en la alimentación hay cada vez una mayor demanda de productos saludables, libres de pesticidas
El cultivo del café ecológico
En los inicios del cultivo del café, la manera tradicional consistía en sembrar los cafetales en lugares sombreados y esto lo conseguían plantando árboles como naranjos, limoneros o plataneros alrededor, además les aportaban un extra de humedad.
Esta manera ancestral de sembrar los cafetales conseguía obtener una mayor riqueza del suelo manteniendo la tierra mucho más fértil. Además prescindían de pesticidas, ya que las aves que vivían en los árboles cercanos, servían para erradicar la mayor parte de insectos que pudieran dañar los cafetales.
El resultado de esta manera de cultivar el café era un café de la más alta calidad. Desafortunadamente esta manera tradicional de cultivar café fue dando paso a la manera actual de producción que consiste en cultivar los cafetales directamente al sol lo que hace que los suelos se sequen más rápidamente y pierdan todos sus minerales.
Por suerte, aún quedan algunos lugares como México, Guatemala, Kenya, Nicaragua y Tanzania donde siguen cultivando el café al modo tradicional, a la sombra de los árboles frutales, creciendo lentamente y sin utilizar fertilizantes o pesticidas.
Evitando así la ingestión de estos productos tóxicos junto con el café, y conservando todos los minerales, vitaminas y nutrientes del café.
Generalmente la producción de café ecológico suele ir unida al comercio justo, ya que supone una alternativa sostenible para productores campesinos de zonas menos desarrolladas económicamente en Centroamérica.
Normalmente son las organizaciones campesinas las que producen la mayor parte del café ecológico que se vende en todo el mundo. Consumiendo café ecológico no sólo protegemos los recursos naturales para futuras generaciones sino que además contribuimos al desarrollo de lugares que lo necesitan.
Desde Sueca Expres Café estamos concienciados con la importancia de mantener el cultivo ecológico, por eso tenemos una selección de café ecológico arábica de pequeñas plantaciones de Honduras y Perú, de una alta calidad y con certificación ecológica. Y no sólo eso, además nuestras cialdas de café están hechas con productos neutros de sabor y totalmente reciclables, para evitar que el café se oxide.
Prueba nuestro café ecológico natural y descafeinado:
– Hola Micalet, te envío este correo-e con información de un profesional del mundo del café que es poco conocido. Un saludo. Josep
La calidad de un café, depende en gran parte de la calidad del grano. Hay unos profesionales encargados de evaluar la calidad de un grano de café: El catador de café.
El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
Existe mucha controversia en torno a cuál es la dosis recomendada de café al día. Lo bien cierto es que los amantes del café, los muy cafeteros, pueden llegar a tomar unos dos o tres cafés al día sin entrañar por ello ningún riesgo para su salud.
Gracias a este maravilloso invento, los enamorados del café hemos podido disfrutar de deliciosas infusiones de café a lo largo de la historia.
Comenzaremos la magnífica y fructífera historia de la cafetera por el principio, los inicios de la cafetera en el mundo:
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.
Café ecológico: la manera tradicional de cultivar café.
El café es uno de los productos más consumidos en todo el mundo y no sólo se consume café de cultivo convencional sino que existe un cultivo de café llamado orgánico o café ecológico cuya producción y venta está despegando desde hace algunos años en todo el mundo.
Su creciente demanda se debe al momento social en el que vivimos, donde ha aumentado la preocupación por el respeto al medio ambiente y la ecología. Si como consumidores apostamos por el ahorro energético o las energías es evidente que en la alimentación hay cada vez una mayor demanda de productos saludables, libres de pesticidas
El cultivo del café ecológico
En los inicios del cultivo del café, la manera tradicional consistía en sembrar los cafetales en lugares sombreados y esto lo conseguían plantando árboles como naranjos, limoneros o plataneros alrededor, además les aportaban un extra de humedad.
Esta manera ancestral de sembrar los cafetales conseguía obtener una mayor riqueza del suelo manteniendo la tierra mucho más fértil. Además prescindían de pesticidas, ya que las aves que vivían en los árboles cercanos, servían para erradicar la mayor parte de insectos que pudieran dañar los cafetales.
El resultado de esta manera de cultivar el café era un café de la más alta calidad. Desafortunadamente esta manera tradicional de cultivar café fue dando paso a la manera actual de producción que consiste en cultivar los cafetales directamente al sol lo que hace que los suelos se sequen más rápidamente y pierdan todos sus minerales.
Por suerte, aún quedan algunos lugares como México, Guatemala, Kenya, Nicaragua y Tanzania donde siguen cultivando el café al modo tradicional, a la sombra de los árboles frutales, creciendo lentamente y sin utilizar fertilizantes o pesticidas.
Evitando así la ingestión de estos productos tóxicos junto con el café, y conservando todos los minerales, vitaminas y nutrientes del café.
Generalmente la producción de café ecológico suele ir unida al comercio justo, ya que supone una alternativa sostenible para productores campesinos de zonas menos desarrolladas económicamente en Centroamérica.
Normalmente son las organizaciones campesinas las que producen la mayor parte del café ecológico que se vende en todo el mundo. Consumiendo café ecológico no sólo protegemos los recursos naturales para futuras generaciones sino que además contribuimos al desarrollo de lugares que lo necesitan.
Desde Sueca Expres Café estamos concienciados con la importancia de mantener el cultivo ecológico, por eso tenemos una selección de café ecológico arábica de pequeñas plantaciones de Honduras y Perú, de una alta calidad y con certificación ecológica. Y no sólo eso, además nuestras cialdas de café están hechas con productos neutros de sabor y totalmente reciclables, para evitar que el café se oxide.
Prueba nuestro café ecológico natural y descafeinado:
http://www.suecaexpres.com/cafe-caffitaly-system/cafe-espresso-ecologico
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Calidad del café. Catador de café, el gran desconocido
– Hola Micalet, te envío este correo-e con información de un profesional del mundo del café que es poco conocido. Un saludo. Josep
La calidad de un café, depende en gran parte de la calidad del grano. Hay unos profesionales encargados de evaluar la calidad de un grano de café: El catador de café.
Las variedades de café y el fruto del cafeto
El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
¿Cuál es la dosis diaria recomendada de café? ¡Toma nota!
Existe mucha controversia en torno a cuál es la dosis recomendada de café al día. Lo bien cierto es que los amantes del café, los muy cafeteros, pueden llegar a tomar unos dos o tres cafés al día sin entrañar por ello ningún riesgo para su salud.
Historia de la cafetera: Un gran genial invento
Gracias a este maravilloso invento, los enamorados del café hemos podido disfrutar de deliciosas infusiones de café a lo largo de la historia.
Comenzaremos la magnífica y fructífera historia de la cafetera por el principio, los inicios de la cafetera en el mundo:
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.