Orígenes del café III: la llegada del café al “nuevo mundo”.
Desde Europa y de la mano de muchos personajes atrevidos que se lanzaron a la aventura americana, el café llegó al otro lado del Atlántico.
Existen muchas teorías acerca de la llegada del café a América.
La más aceptada es la que le atribuye la introducción del arbusto a Gabriel Mathieu de Clieu, un oficial de la armada francesa quien en 1720 transportó la planta hasta la Isla Martinica (en las Antillas) por orden de Luis XIV. Desde Martinica comenzó su expansión por todo el continente americano.
Se dice que Clieu llevó oculto en su barco un esqueje de café e que incluso lo regó con su propia ración de agua para que pudiera sobrevivir durante la travesía. La planta se adaptó tan bien en la isla que, al cabo de 50 años, se contabilizaban 19 millones de ejemplares.
Existen otras versiones sobre el origen del café en América.
Otra leyenda atribuye a los holandeses la introducción del cafeto en América al llevarla a la Guayana holandesa (Surinam). Un personaje apellidado Mourges, prófugo de Cayena (capital de la Guayana Francesa) y escondido en la Guayana holandesa, tras estar sufriendo muchas penalidades deseaba regresar a la Guayana francesa, y ofreció al director del penal de Cayena, llevarle semillas de café (planta que ya comenzaba a ser muy codiciada) si le permitía retornar sin aumentarle el castigo . El director del penal aceptó esta propuesta. Aunque parece que fue más por el interés en volver a capturar al prófugo que por el interés en las semillas del café (pues inicialmente, no tenía demasiados conocimientos de la planta del café). Más tarde descubrió la importancia del cafeto, sembró las semillas y promovió su cultivo. Posteriormente las envió a la Martinica (territorio que también pertenecía a Francia) y desde ahí empezó su propagación por Sud-América. De Mourges ya no se supo nunca más.
Dejando las leyendas a un lado, el origen del café en Brasil comenzó en el Norte de Brasil, más concretamente en Belem, en el año 1727, traído de la Guayana Francesa, por el Sargento Francisco de Mello Palheta, a petición del Gobernador de Maranhao, que le envió a la Guayana francesa con esa misión.
Debido a las buenas condiciones climáticas, el cultivo del Café se extendió rápidamente por toda Sudamérica: Guatemala, Venezuela, Colombia…
En Guatemala se hicieron las primeras siembras en 1760, unos sacerdotes Jesuitas fueron quieres llevaron las primeras plantas de café a la ciudad colonial de Antigua, aunque tan solo como plantas ornamentales para los jardines del Monasterio.
En Venezuela la planta del cafeto llegó poco después, en 1780. De la mano de unos Misioneros Castellanos en las tierras cercanas al Rio Orinoco, se dice que fue el misionero Jose Gumilla quien introdujo y sembró las primeras semillas en los terrenos de la Mision, fue más tarde hacia el año 1783 cuando se sembró la primera plantación de café en los jardines de la famosa hacienda la Floresta.
El capuccino es una bebida muy popular en el mundo y todo apunta a que su origen es italiano. Está hecho a base de café espresso, la cantidad es alrededor de un tercio de la taza, y una espuma de leche cremosa. Para conseguir esa textura en la leche, nunca debe llegar a hervir sólo debe calentarse a unos 70ºC con un chorro de vapor a presión, lo que introducirá a la leche una cantidad de burbujas de aire que la convertirán en una leche increíblemente espumosa modificando así su sabor.
Sueca Expres Café, una empresa ilusionante
Micalet se pasó varias semanas escribiéndose por whatsapp con María. De vez en cuando se llamaban por teléfono y se veían todos los sábados en la cafetería.
A veces, tras “mensajearse”, tomaba un montón de notas en su tablet. Otras, y sobre todo cuando hablaba, se ponía colorado y tras colgar se quedaba ensimismado, en otro mundo. De hecho, su hermana, le decía que estaba “empanao”.
La verdad es que yo estaba intrigadísimo con tanto trajín, la curiosidad me consumía.
Al final contagié a Blanca y a Laura, mi mujer. Todos estábamos deseosos de saber que pasaba. Laura pensaba que lo que Micalet se traía entre manos era algo sobre el café. Blanca decía que no, que Micalet se había enamorado y estaba en ello. Y yo, no sabía que pensar.
Hay mucha gente que después de tomarse un café desecha los granos o el café molido y lo tira a la basura. Sin embargo, el café tiene muchas propiedades, que muchos desconocen y que nos pueden ser de mucha utilidad.
Hay muchos locales con encanto repartidos por todo el mundo, pero desde Sueca Expres, amantes del café, y de los lugares bonitos, os recomendamos algunos de las más especiales y con más belleza. Tomad nota.
Orígenes del café III: la llegada del café al “nuevo mundo”.
Orígenes del café III: la llegada del café al “nuevo mundo”.
Desde Europa y de la mano de muchos personajes atrevidos que se lanzaron a la aventura americana, el café llegó al otro lado del Atlántico.
Existen muchas teorías acerca de la llegada del café a América.
La más aceptada es la que le atribuye la introducción del arbusto a Gabriel Mathieu de Clieu, un oficial de la armada francesa quien en 1720 transportó la planta hasta la Isla Martinica (en las Antillas) por orden de Luis XIV. Desde Martinica comenzó su expansión por todo el continente americano.
Se dice que Clieu llevó oculto en su barco un esqueje de café e que incluso lo regó con su propia ración de agua para que pudiera sobrevivir durante la travesía. La planta se adaptó tan bien en la isla que, al cabo de 50 años, se contabilizaban 19 millones de ejemplares.
Existen otras versiones sobre el origen del café en América.
Otra leyenda atribuye a los holandeses la introducción del cafeto en América al llevarla a la Guayana holandesa (Surinam). Un personaje apellidado Mourges, prófugo de Cayena (capital de la Guayana Francesa) y escondido en la Guayana holandesa, tras estar sufriendo muchas penalidades deseaba regresar a la Guayana francesa, y ofreció al director del penal de Cayena, llevarle semillas de café (planta que ya comenzaba a ser muy codiciada) si le permitía retornar sin aumentarle el castigo . El director del penal aceptó esta propuesta. Aunque parece que fue más por el interés en volver a capturar al prófugo que por el interés en las semillas del café (pues inicialmente, no tenía demasiados conocimientos de la planta del café). Más tarde descubrió la importancia del cafeto, sembró las semillas y promovió su cultivo. Posteriormente las envió a la Martinica (territorio que también pertenecía a Francia) y desde ahí empezó su propagación por Sud-América. De Mourges ya no se supo nunca más.
Dejando las leyendas a un lado, el origen del café en Brasil comenzó en el Norte de Brasil, más concretamente en Belem, en el año 1727, traído de la Guayana Francesa, por el Sargento Francisco de Mello Palheta, a petición del Gobernador de Maranhao, que le envió a la Guayana francesa con esa misión.
Debido a las buenas condiciones climáticas, el cultivo del Café se extendió rápidamente por toda Sudamérica: Guatemala, Venezuela, Colombia…
En Guatemala se hicieron las primeras siembras en 1760, unos sacerdotes Jesuitas fueron quieres llevaron las primeras plantas de café a la ciudad colonial de Antigua, aunque tan solo como plantas ornamentales para los jardines del Monasterio.
En Venezuela la planta del cafeto llegó poco después, en 1780. De la mano de unos Misioneros Castellanos en las tierras cercanas al Rio Orinoco, se dice que fue el misionero Jose Gumilla quien introdujo y sembró las primeras semillas en los terrenos de la Mision, fue más tarde hacia el año 1783 cuando se sembró la primera plantación de café en los jardines de la famosa hacienda la Floresta.
Continuará…
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Historia del Capuccino
El capuccino es una bebida muy popular en el mundo y todo apunta a que su origen es italiano. Está hecho a base de café espresso, la cantidad es alrededor de un tercio de la taza, y una espuma de leche cremosa. Para conseguir esa textura en la leche, nunca debe llegar a hervir sólo debe calentarse a unos 70ºC con un chorro de vapor a presión, lo que introducirá a la leche una cantidad de burbujas de aire que la convertirán en una leche increíblemente espumosa modificando así su sabor.
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Sueca Expres Café, una empresa ilusionante
Micalet se pasó varias semanas escribiéndose por whatsapp con María. De vez en cuando se llamaban por teléfono y se veían todos los sábados en la cafetería.
A veces, tras “mensajearse”, tomaba un montón de notas en su tablet. Otras, y sobre todo cuando hablaba, se ponía colorado y tras colgar se quedaba ensimismado, en otro mundo. De hecho, su hermana, le decía que estaba “empanao”.
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Al final contagié a Blanca y a Laura, mi mujer. Todos estábamos deseosos de saber que pasaba. Laura pensaba que lo que Micalet se traía entre manos era algo sobre el café. Blanca decía que no, que Micalet se había enamorado y estaba en ello. Y yo, no sabía que pensar.
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