Para disfrutar de un exquisito café no sólo es importante elegir un buen grano, que esté bien tostado y además conseguir la molienda adecuada para el tipo de cafetera que vayamos a utilizar, sino que además para completar el círculo de placer cafetero es fundamental endulzar como toca nuestro café.
Ya sabemos que cada persona tiene un gusto particular, los hay que prefieren saborear el toque amargo del café y no lo endulzan con nada, pero por regla general endulzar el café nos ayuda a evitar ese primer amargor y disfrutar plenamente de sus aromas.
Podemos diferenciar dos tipos de edulcorantes, los artificiales y los de origen natural. Nosotros siguiendo nuestra filosofía de disfrutar de “el placer de lo saludable” nos decantamos siempre por lo natural.
Los edulcorantes naturales destacan porque son obtenidos de frutas, arbustos o bien de las abejas y sorprenden por sus cualidades para la salud, os recomendamos algunos de ellos:
Stevia
Stevia es un edulcorante natural que se obtiene de la planta stevia rebaudiana. Sus hojas son 40 veces más dulce que el azúcar, y el polvo que se obtiene de las mismas es entre 200-300 veces más dulce. En Europa se comercializa en este último formato, por lo que con muy poquita cantidad tendrás suficiente.
La stevia tiene propiedades que nos ayudan a mejorar nuestras funciones gastrointestinales, nos previene e inhibe la reproducción de bacterias y organismos infecciosos, además de mejorar nuestra resistencia ante resfriados y gripes.
Miel
Todos conocemos el particular y exquisito sabor de la miel, muchos pensarán que puede arruinar un buen café, pues bien, vamos a romper una lanza a favor de la miel como edulcorante natural. Endulza hasta veinticinco veces más que el azúcar blanco refinado y es mucho más digestiva, mejor para la salud y se transforma más rápidamente en energía.
Azúcar de caña integral
Este azúcar se obtiene mediante la trituración de la caña de azúcar y contiene todos los nutrientes de la misma. Además es muy rico en sales minerales alcalinas, lo cual es muy saludable para nuestro organismo.
Azúcar mascabado
Es una azúcar que se extrae el jugo de remolacha y se deja evaporar hasta conseguir un residuo seco que luego es molido. Tiene un ligero sabor ahumado y una textura algo apelmazada pero mantiene todas las vitaminas y minerales del azúcar. Se trata de un antioxidante natural de fácil absorción y digestión.
Ya no tienes excusa para disfrutar de una buena taza de café utilizando cualquiera de estos edulcorantes naturales.
¿Con qué tipo de edulcorante sueles tomar el café? ¿Has probado a endulzar tu café con miel? Si es así nos encantaría conocer tu opinión.
Riiinnng!!! Suena el timbre. Desde mi despacho, llamo casi en grito a Micalet y Blanca, para que vayan ellos a abrir. Como siempre, al final acabo yendo yo, pues o están en babia, o se hacen los sordos.
Dependiendo del país en el que nos encontremos, el café se consume de manera diferente. Tomar café se ha convertido en un acto social y de culto en muchas ocasiones, que se realiza de diferentes maneras dependiendo del lugar en el que estemos.
Orígenes del café: La expansión del café por Europa
Sobre los orígenes del café en Europa, se tiene constancia que el primer café que se abrió en Italia fue en el año 1.645 con aprobación papal. Se cuenta que el Papa Clemente VII decidió probar esa bebida, que se intentaba prohibir por ser vicio de los musulmanes. Los sacerdotes le decían que “el café es una invención de Satanás, es una trampa del diablo y los cristianos corren el riesgo de caer en ella perdiendo su alma”. Para ello, argumentaban que el demonio había prohibido el vino a sus seguidores, porque era santificado por Cristo y utilizado en la sagrada comunión y en su sustitución, le había dado esta diabólica mezcolanza negra, que ellos llaman café.
Existe mucha controversia en torno a cuál es la dosis recomendada de café al día. Lo bien cierto es que los amantes del café, los muy cafeteros, pueden llegar a tomar unos dos o tres cafés al día sin entrañar por ello ningún riesgo para su salud.
Edulcorantes naturales: cómo endulzar el café de manera saludable
El café y los edulcorantes naturales
Para disfrutar de un exquisito café no sólo es importante elegir un buen grano, que esté bien tostado y además conseguir la molienda adecuada para el tipo de cafetera que vayamos a utilizar, sino que además para completar el círculo de placer cafetero es fundamental endulzar como toca nuestro café.
Ya sabemos que cada persona tiene un gusto particular, los hay que prefieren saborear el toque amargo del café y no lo endulzan con nada, pero por regla general endulzar el café nos ayuda a evitar ese primer amargor y disfrutar plenamente de sus aromas.
Podemos diferenciar dos tipos de edulcorantes, los artificiales y los de origen natural. Nosotros siguiendo nuestra filosofía de disfrutar de “el placer de lo saludable” nos decantamos siempre por lo natural.
Los edulcorantes naturales destacan porque son obtenidos de frutas, arbustos o bien de las abejas y sorprenden por sus cualidades para la salud, os recomendamos algunos de ellos:
Stevia
Stevia es un edulcorante natural que se obtiene de la planta stevia rebaudiana. Sus hojas son 40 veces más dulce que el azúcar, y el polvo que se obtiene de las mismas es entre 200-300 veces más dulce. En Europa se comercializa en este último formato, por lo que con muy poquita cantidad tendrás suficiente.
La stevia tiene propiedades que nos ayudan a mejorar nuestras funciones gastrointestinales, nos previene e inhibe la reproducción de bacterias y organismos infecciosos, además de mejorar nuestra resistencia ante resfriados y gripes.
Miel
Todos conocemos el particular y exquisito sabor de la miel, muchos pensarán que puede arruinar un buen café, pues bien, vamos a romper una lanza a favor de la miel como edulcorante natural. Endulza hasta veinticinco veces más que el azúcar blanco refinado y es mucho más digestiva, mejor para la salud y se transforma más rápidamente en energía.
Azúcar de caña integral
Este azúcar se obtiene mediante la trituración de la caña de azúcar y contiene todos los nutrientes de la misma. Además es muy rico en sales minerales alcalinas, lo cual es muy saludable para nuestro organismo.
Azúcar mascabado
Es una azúcar que se extrae el jugo de remolacha y se deja evaporar hasta conseguir un residuo seco que luego es molido. Tiene un ligero sabor ahumado y una textura algo apelmazada pero mantiene todas las vitaminas y minerales del azúcar. Se trata de un antioxidante natural de fácil absorción y digestión.
Ya no tienes excusa para disfrutar de una buena taza de café utilizando cualquiera de estos edulcorantes naturales.
¿Con qué tipo de edulcorante sueles tomar el café? ¿Has probado a endulzar tu café con miel? Si es así nos encantaría conocer tu opinión.
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Riiinnng!!! Suena el timbre. Desde mi despacho, llamo casi en grito a Micalet y Blanca, para que vayan ellos a abrir. Como siempre, al final acabo yendo yo, pues o están en babia, o se hacen los sordos.
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Dependiendo del país en el que nos encontremos, el café se consume de manera diferente. Tomar café se ha convertido en un acto social y de culto en muchas ocasiones, que se realiza de diferentes maneras dependiendo del lugar en el que estemos.
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Orígenes del café: La expansión del café por Europa
Sobre los orígenes del café en Europa, se tiene constancia que el primer café que se abrió en Italia fue en el año 1.645 con aprobación papal. Se cuenta que el Papa Clemente VII decidió probar esa bebida, que se intentaba prohibir por ser vicio de los musulmanes. Los sacerdotes le decían que “el café es una invención de Satanás, es una trampa del diablo y los cristianos corren el riesgo de caer en ella perdiendo su alma”. Para ello, argumentaban que el demonio había prohibido el vino a sus seguidores, porque era santificado por Cristo y utilizado en la sagrada comunión y en su sustitución, le había dado esta diabólica mezcolanza negra, que ellos llaman café.
¿Cuál es la dosis diaria recomendada de café? ¡Toma nota!
Existe mucha controversia en torno a cuál es la dosis recomendada de café al día. Lo bien cierto es que los amantes del café, los muy cafeteros, pueden llegar a tomar unos dos o tres cafés al día sin entrañar por ello ningún riesgo para su salud.