El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y es un objeto de culto y devoción para los que lo consumen habitualmente. Además, el acto de tomar un café ya trasciende a la bebida en sí y se convierte en un acto social, un encuentro entre amigos, conocidos o sirve como excusa para organizar citas o reuniones de trabajo.
Desde hace unos años, con el auge de las redes sociales, existe una moda de fotografiar todo aquello que comemos y bebemos. Y el café es el objeto de deseo de muchos de estos ‘foodies’, que así es como se llama la comunidad de gente que cuelga en las redes fotografías de todo aquello que están a punto de comer o beber.
El café es uno de las bebidas fetiches para todos aquellos amantes de la fotografía de alimentos. Y lo es quizá por su sencillez y su simpleza, algo que cada vez se busca más. Pero que sea una bebida sencilla y que no tenga la compleja elaboración de una receta más elaborada, no le quita mérito a las fotografías de café que se convierten en auténticas obras de arte.
En Sueca Expres somos una empresa experta en esta bebida y con nuestras cápsulas de café Caffitaly podéis elaborar un café perfecto, aromatizado y con un sabor increíble. Ahora bien, una vez que tenemos hecho el café ¿cómo podemos conseguir que nuestra fotografía de esta bebida sea perfecta? Os damos las claves:
– Utilizad una buena luz. Es algo básico y fundamental para que la fotografía sea perfecta. Si es luz natural mucho mejor, pero si sois profesionales del mundo de las fotos, podéis utilizar iluminación artificial que, colocada estratégicamente, consigue el resultado ideal.
–La decoración es fundamental. A veces en la sencillez está la perfección, pero otras, buscamos elementos decorativos que le den forma a nuestra foto y que creen la atmósfera perfecta. No hace falta mucho: unas flores, un mantel bonito, un buen libro al lado de nuestro café o, lo mejor, un trozo de pastel o algo de dulce. Será el acompañamiento perfecto para vuestra foto y el resultado será así de bonito.
–La taza. No sólo en el café está la belleza, también en el recipiente en el que lo servimos. Tazas, vasos o incluso pequeñas jarritas. Todo vale siempre que sea estético y armonioso. Nuestras fotos de tazas o vasos de café pueden ser sencillas pero extremadamente bonitas.
–El café nos da muchas posibilidades a la hora de hacer una buena fotografía. Aprovéchate de sus condimentos: la leche, el azúcar moreno, la nata, el caramelo… Puedes fotografiar tu taza justo en el momento en que se están poniendo estos complementos. El proceso de elaboración de un buen café siempre te dará una buena fotografía.
–Decora tu café. El Latte art, o el arte de decorar el café con la leche, una especialidad que está adquiriendo muchos maestros baristas, también te dará muchas posibilidades para realizar la fotografía perfecta de tu café. Pruébalo, el resultado será ideal.
–El emplazamiento. Las cafeterías se han convertido en lugares de culto y las hay tan encantadoras y con tantos rincones bonitos que, si eres un amante de la fotografía, te será imposible resistirte. Así que una buena foto es mostrar tu taza de café en el entorno en el que te la estás tomando. De esta manera, además de hacer una bonita foto, descubrirás al resto de usuario de tus redes sociales tu lugar favorito para tomar un buen café.
–Preparación del café por los expertos. Los baristas o expertos en hacer un buen café también se han convertido en una profesión de lo más demandada y que está muy de moda. Una buena foto es ver como uno de ellos te prepara un buen café con el mimo y la profesionalidad con el que lo hacen dia a dia.
Si has seguido nuestros consejos, seguramente habrás obtenido una fotografía perfecta de tu café que conseguirá multitud de ‘likes’ y que te gustará conservar durante mucho tiempo.
Riiinnng!!! Suena el timbre. Desde mi despacho, llamo casi en grito a Micalet y Blanca, para que vayan ellos a abrir. Como siempre, al final acabo yendo yo, pues o están en babia, o se hacen los sordos.
El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
¡Café filtro! Gritaba Micalet entrando en la cocina donde yo estaba, preparándome una infusión de rooibos.
– ¿Qué pasa?
– Maria me ha escrito un whatsapp y me dice que este sábado, Josep nos va a hablar del café filtro.
– Me alegro, pues aunque no te lo creas, en las casas únicamente teníamos cafeteras para hacer café filtro. Hasta hace unos pocos años no hemos tenido cafeteras para hacer un café espresso y solo podíamos tomarlo en los bares y en las cafeterías.
Gracias a este maravilloso invento, los enamorados del café hemos podido disfrutar de deliciosas infusiones de café a lo largo de la historia.
Comenzaremos la magnífica y fructífera historia de la cafetera por el principio, los inicios de la cafetera en el mundo:
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.
El arte de fotografiar café
El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y es un objeto de culto y devoción para los que lo consumen habitualmente. Además, el acto de tomar un café ya trasciende a la bebida en sí y se convierte en un acto social, un encuentro entre amigos, conocidos o sirve como excusa para organizar citas o reuniones de trabajo.
Desde hace unos años, con el auge de las redes sociales, existe una moda de fotografiar todo aquello que comemos y bebemos. Y el café es el objeto de deseo de muchos de estos ‘foodies’, que así es como se llama la comunidad de gente que cuelga en las redes fotografías de todo aquello que están a punto de comer o beber.
El café es uno de las bebidas fetiches para todos aquellos amantes de la fotografía de alimentos. Y lo es quizá por su sencillez y su simpleza, algo que cada vez se busca más. Pero que sea una bebida sencilla y que no tenga la compleja elaboración de una receta más elaborada, no le quita mérito a las fotografías de café que se convierten en auténticas obras de arte.
En Sueca Expres somos una empresa experta en esta bebida y con nuestras cápsulas de café Caffitaly podéis elaborar un café perfecto, aromatizado y con un sabor increíble. Ahora bien, una vez que tenemos hecho el café ¿cómo podemos conseguir que nuestra fotografía de esta bebida sea perfecta? Os damos las claves:
– Utilizad una buena luz. Es algo básico y fundamental para que la fotografía sea perfecta. Si es luz natural mucho mejor, pero si sois profesionales del mundo de las fotos, podéis utilizar iluminación artificial que, colocada estratégicamente, consigue el resultado ideal.
–La decoración es fundamental. A veces en la sencillez está la perfección, pero otras, buscamos elementos decorativos que le den forma a nuestra foto y que creen la atmósfera perfecta. No hace falta mucho: unas flores, un mantel bonito, un buen libro al lado de nuestro café o, lo mejor, un trozo de pastel o algo de dulce. Será el acompañamiento perfecto para vuestra foto y el resultado será así de bonito.
–La taza. No sólo en el café está la belleza, también en el recipiente en el que lo servimos. Tazas, vasos o incluso pequeñas jarritas. Todo vale siempre que sea estético y armonioso. Nuestras fotos de tazas o vasos de café pueden ser sencillas pero extremadamente bonitas.
–El café nos da muchas posibilidades a la hora de hacer una buena fotografía. Aprovéchate de sus condimentos: la leche, el azúcar moreno, la nata, el caramelo… Puedes fotografiar tu taza justo en el momento en que se están poniendo estos complementos. El proceso de elaboración de un buen café siempre te dará una buena fotografía.
–Decora tu café. El Latte art, o el arte de decorar el café con la leche, una especialidad que está adquiriendo muchos maestros baristas, también te dará muchas posibilidades para realizar la fotografía perfecta de tu café. Pruébalo, el resultado será ideal.
–El emplazamiento. Las cafeterías se han convertido en lugares de culto y las hay tan encantadoras y con tantos rincones bonitos que, si eres un amante de la fotografía, te será imposible resistirte. Así que una buena foto es mostrar tu taza de café en el entorno en el que te la estás tomando. De esta manera, además de hacer una bonita foto, descubrirás al resto de usuario de tus redes sociales tu lugar favorito para tomar un buen café.
–Preparación del café por los expertos. Los baristas o expertos en hacer un buen café también se han convertido en una profesión de lo más demandada y que está muy de moda. Una buena foto es ver como uno de ellos te prepara un buen café con el mimo y la profesionalidad con el que lo hacen dia a dia.
Si has seguido nuestros consejos, seguramente habrás obtenido una fotografía perfecta de tu café que conseguirá multitud de ‘likes’ y que te gustará conservar durante mucho tiempo.
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Molinillo de café: columna vertebral de un café espresso
Riiinnng!!! Suena el timbre. Desde mi despacho, llamo casi en grito a Micalet y Blanca, para que vayan ellos a abrir. Como siempre, al final acabo yendo yo, pues o están en babia, o se hacen los sordos.
Las variedades de café y el fruto del cafeto
El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
Café filtro, café infusionado: otra manera de hacer café
¡Café filtro! Gritaba Micalet entrando en la cocina donde yo estaba, preparándome una infusión de rooibos.
– ¿Qué pasa?
– Maria me ha escrito un whatsapp y me dice que este sábado, Josep nos va a hablar del café filtro.
– Me alegro, pues aunque no te lo creas, en las casas únicamente teníamos cafeteras para hacer café filtro. Hasta hace unos pocos años no hemos tenido cafeteras para hacer un café espresso y solo podíamos tomarlo en los bares y en las cafeterías.
Los beneficios del café y sus efectos para nuestra salud: alimento saludable
Gracias a este maravilloso invento, los enamorados del café hemos podido disfrutar de deliciosas infusiones de café a lo largo de la historia.
Comenzaremos la magnífica y fructífera historia de la cafetera por el principio, los inicios de la cafetera en el mundo:
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador. Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café. El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.